Las Gambas de La Santa, protagonistas de la buena mesa

En Lanzarote se conoce como Gamba de La Santa y en el resto del mundo como Camarón Soldado (Plesionika edwardsii). Es un crustáceo muy abundante en los fondos canarios que habita a escasos metros del suelo a profundidades que oscilan entre los 50 y 650 metros, pero existen poblaciones mayores entre 120 y 350 metros.

Un crustáceo de color rojizo, de unos 10 centímetros de largo, con unos llamativos huevos de color azul intenso, cuya calidad y cualidades para la gastronomía lo está convirtiendo en toda una estrella de la cocina canaria, un auténtido manjar de nuestros mares, gracias a su sabor a marisco y algo más dulce que otra gambas y su consitencia aún después de haber sido congelado..

El descubrimiento de esta especie en Lanzarote se lo debemos a la familia Olivero que cada día se echan a la mar en algunos de los barcos de la saga familia: David, Catalina o Altantis Seis.  Es una pesca que se da todo el año,  aunque dependiendo de las fechas, se coge más por una parte que por otras. En el mes de noviembre, por ejemplo,  se capturan más por el norte pero en Navidades ya hay más por la zona El Golfo. Su producción anual es aproximadamente de unos 1.500.  Las gambas miden alrededor de unos diez centímetros de largo y habitan a casi tres millas de la orilla. Curiosamente dependiendo de la luna se encontrarán menos al fondo, con la luna nueva, o más al fondo, en el caso de la luna llena.

Las gambas forman enjambres que nadan a pocos metros por encima del fondo Su crecimiento es rápido, por lo que soportan bien la actividad pesquera, aunque creemos muy conveniente cuantificar su explotación sostenible y darlo a conocer entre los profesionales del mar y de la restauración.

Pídalas sobre una capa de sal marina de Lanzarote, y con un ligero toque de fuego vivo y limón... y acompáñelas con un buen vino blanco de Lanzarote. ¡Salud!

 

 

 

 

 

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