Acompañamos a los hermanos Caraballo en su último día al frente del bar El Molino

No hemos querido perder la ocasión de respirar por última vez el ambiente del Molino, el transcurrir de la mañana entre tapas, conversaciones y un buen bocata “de lo que quedaba”, pues era “su último día”

Años de servicio y de historias frente al Puerto Naos

Si bien poco ha cambiado en el aspecto de este icónico lugar, El Molino ha sido testigo de la transformación de su entorno con el paso de los años. Siempre fue una puerta abierta al mar, a pescadores que embarcaban y desembarcaban en el puerto. Aquí les esperaba la tapa de garbanzas, de sancocho... el sabor de casa.

En su último día de servicio para los hermanos Caraballo, coincidimos en este entrañable rincón con varios “clientes de siempre”, entre ellos: Jacinto, quien nos comenta que él ha frecuentado El Molino desde 1969, cuando para acceder al bar había que atravesar por medio de salinas.

Con el ambiente de “toda la vida” los comentarios sabían a despedida: “Los mejores bocadillos de cherne me los he comido yo aquí” comentaba un cliente a su salida. La última palabra hoy siempre era un “gracias” más rotundo de lo habitual, acompañado de un afectuoso saludo de despedida. Nos unimos al agradecimiento de todos los conejeros y conejeras, por tantos años de tan buenos momentos. Gracias Miguel y José.

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